Cómo cortar jamón ibérico en casa

Llevo más de veinte años cortando jamón. Y te digo una cosa que no vas a leer en ningún otro sitio: cortar jamón ibérico en casa no es difícil. Lo que es difícil es cortar jamón bien. Hay una diferencia enorme entre sacar trozos de una pata y sacar lonchas finitas de esas que se derriten en la boca.

La mayoría de gente que compra un jamón entero se planta delante del jamonero con más miedo que otra cosa. Normal. Ocho kilos de ibérico ahí puestos imponen. Pero mira, aquí no hay magia ni secretos de gremio. Hay técnica, repetición, un par de herramientas decentes y sobre todo muchas horas de cuchillo. Lo bueno es que con las bases claras se nota la mejora desde la primera sesión.

Esta es la guía que me habría gustado tener cuando empecé. Todo el proceso de principio a fin — desde que sacas el jamón de la caja hasta que le sacas partido al hueso.

Lo que necesitas antes de coger el cuchillo

Herramientas. Solo tres. Un jamonero, un cuchillo jamonero y una puntilla. Ya está. No necesitas nada más para cortar jamón ibérico en casa como dios manda.

jamon preparado para cortar en casa

El jamonero puede ser uno de 80 o 100 euros. En serio. Hay gente que se gasta trescientos en un soporte y luego corta con un cuchillo que no tiene filo. Eso es como comprarte un Ferrari y ponerle ruedas de bicicleta. Lo único que le pido a un jamonero es que sujete la pata sin que se mueva. Si no se mueve, vale.

El cuchillo jamonero sí importa. Hoja larga, flexible, estrecha. Tiene que doblarse un poco cuando lo apoyas — eso es lo que te permite seguir las diferentes texturas del jamón y sacar lonchas finas. Afilado siempre. Siempre. Con un cuchillo sin filo no vas a sacar una loncha decente ni aunque tengas treinta años de oficio. No hace falta uno de cuarenta euros, uno de veinte de buen acero cumple de sobra. Pero ojo, que esté afilado.

Y la puntilla. Cuchillo corto, hoja rígida, punta afilada. Es para separar la carne del hueso, para las zonas complicadas, para limpiar tendones. No es un extra, es necesaria. Sin puntilla te vas a pelear con el jamón y el jamón va a ganar.

Y sobre todo, sin puntilla vas a estropear el filo del cuchillo jamonero usándolo en sitios donde hay que usar la puntilla. 

Antes de cortar, el jamón tiene que estar a temperatura ambiente. Si lo tienes guardado en un sitio fresco, sácalo de la caja al menos veinticuatro horas antes. Un jamón a temperatura fía es un jamón duro — la grasa no cede, el cuchillo no resbala y las lonchas salen gruesas y rígidas. La grasa infiltrada del ibérico necesita estar a unos veinte o veintitrés grados para que se derrita ligeramente al cortarla. Ahí es cuando la loncha brilla.

Por dónde empezar a cortar el jamón

Siempre por la maza. Pezuña hacia arriba, maza mirándote de frente. Y si no sabes qué es la maza — la parte más ancha y redondeada del jamón, la que tiene más carne y más grasa infiltrada. Es la zona noble.

Lo primero que vas a hacer es limpiar el tocino y la corteza. Coge un cuchillo ancho y quita la corteza y el tocino amarillo de la superficie. Ese tocino exterior lleva años expuesto al aire, se ha oxidado, y si te lo llevas en la loncha va a saber rancio. Lo que quieres dejar al descubierto es el tocino blanco de debajo — ese sí que está bueno y va a darle esa textura fundente a cada loncha.

Limpia solo la zona que vayas a cortar en esa sesión. No destapes el jamón entero. La corteza y la grasa exterior son la protección natural de la pieza. Si lo destapas todo y luego cortas dos lonchas, el resto se va a resecar. Limpia un palmo de superficie, corta lo que necesites, y tapa con el tocino que hayas quitado o con un paño limpio.

Tengo un post entero sobre cómo empezar un jamón donde explico esto con más detalle — el primer corte, la limpieza, la posición exacta. Si es tu primera vez con un jamón entero, léelo antes de seguir.

La técnica de corte para sacar lonchas finas

Aquí es donde la cosa se pone seria. Y donde se nota quién ha cortado jamón de verdad y quién ha leído un tutorial de internet.

El cuchillo entra ligeramente inclinado. Solo un poco — lo justo para que la hoja se introduzca en la carne. Luego lo pones horizontal y empiezas el movimiento. De izquierda a derecha si eres diestro, de derecha a izquierda si eres zurdo. Movimientos medianos, usando unos 10 o 12 centímetros la hoja, no la hoja entera. No picotees con la punta del cuchillo. No hagas como un serrucho acortando las pasadas. Pasadas medias a largas y fluidas.

La presión es mínima. El cuchillo hace el trabajo si tiene filo. Si estás apretando mucho, una de dos: o el cuchillo no corta o estás yendo demasiado deprisa. Relaja la mano. Deja que el peso de la hoja y el filo hagan lo suyo.

La loncha ideal es fina — casi transparente —, de unos tres o cuatro centímetros de ancho y con un poquito de grasa infiltrada. Cuando la coges con los dedos se tiene que doblar sin romperse. Si se rompe es que está demasiado seca o la has cortado demasiado gruesa. Si se deshace es que la has cortado tan fina que se ha roto el tejido. El punto medio es una loncha que cuelga del dedo y se balancea.

Un truco que nadie te cuenta: no saques la loncha entera de un solo movimiento. Corta hasta donde llegues cómodamente, luego levanta la loncha con la puntilla y despégala. Es más fácil y las lonchas salen más limpias que intentando hacer una pasada de treinta centímetros del tirón.

Y ojo con la superficie de corte. Tiene que estar siempre plana. Si empiezas a cortar más de un lado que de otro, se te va a inclinar toda la superficie y uno de los bordes se va a quedar más alto que otro. Eso es un desastre. Cada vez que cortes, mira la superficie de arriba. ¿Está plana? Bien. No está plana, vale. Empareja antes de seguir. Esto es lo que diferencia a alguien que sabe cortar jamón de alguien que destroza una pieza.

Las zonas del jamón y cómo abordar cada una

Un jamón no es un bloque uniforme de carne. Tiene zonas muy distintas y cada una se corta de forma diferente. Si tratas todo el jamón igual, vas a desperdiciar la mitad de la pieza.

La maza es por donde empiezas. La parte más grande, más noble, más agradecida. Aquí es donde sacas las lonchas más bonitas y donde la grasa infiltrada es más abundante. En la maza puedes hacer pasadas largas y sacar lonchas de buen tamaño. Es la zona más fácil de cortar y la que más producto da.

Cuando vayas avanzando por la maza te vas a encontrar con la cadera — el hueso grande que hay debajo. Ahí la puntilla es tu mejor amiga. Tienes que ir separando la carne del hueso con cuidado para seguir sacando lonchas limpias. No te desesperes si las lonchas se hacen más pequeñas e irregulares conforme te acercas al hueso. Es normal. Esos trozos más pequeños están igual de buenos — van fenomenal para un plato de tacos o para ponerlos encima de un pan con tomate.

Luego viene el momento de la babilla. Es la parte de atrás del jamón — le das la vuelta a la pieza y te encuentras con una zona más estrecha, con menos grasa y más tendón. La babilla es más seca y más difícil de cortar. Las lonchas salen más pequeñas y la carne es más fibrosa. No intentes sacar lonchas largas aquí. Cortes cortos, lonchas pequeñas, y no te frustres. Hay gente que guarda la babilla para tacos o para cocinar. Yo la corto en lonchas pequeñas y la mezclo con lonchas de la maza en el plato. Nadie nota la diferencia.

La punta o jarrete es la zona más estrecha, cerca de la pezuña. Aquí ya no hay lonchas que valgan. Carne pegada al hueso, tendones, nervios. La puntilla y a sacar lo que puedas en taquitos. No es bonito pero está buenísimo — son las zonas donde la curación ha sido más intensa y el sabor es muy concentrado.

Y la contramaza, que es la zona lateral de la pieza. Muchos la ignoran y es un error. Tiene una capa de carne que se puede cortar en lonchas medianas bastante decentes si le prestas atención.

las partes de un jamon, maza, babilla, jarrete y punta

Cuándo dar la vuelta al jamón

La pregunta que me hacen cada dos días. Y la respuesta es más simple de lo que parece: cuando ya no puedas sacar lonchas cómodas de la maza porque hayas llegado al hueso.

Lo que no debes hacer es cortar media maza, dar la vuelta, cortar media babilla, volver a girar. Eso es un caos. Se te reseca por todos lados y acabas con un jamón a medio empezar por las dos caras que no hay quien lo gestione.

La regla que uso yo es agotar la maza hasta que el cuchillo empieza a tocar hueso en casi todas las pasadas. En ese punto das la vuelta y atacas la babilla completa. Una vez terminas la babilla, vuelves a la maza para sacar los tacos que quedan pegados al hueso, y de ahí ya vas al final de la pieza.

Tengo un post dedicado a cuándo dar la vuelta al jamón con más detalle si te quedan dudas.

Cómo conservar el jamón entre sesiones de corte

Este punto la gente se lo salta y luego viene llorando porque el jamón se le ha resecado. Y es que un jamón abierto en casa no es como un paquete de loncheado que abres y cierras. Necesita un mínimo de cariño.

Cuando termines de cortar, tapa la zona expuesta con las lonchas de tocino y corteza que has quitado al principio. Esa grasa actúa de escudo contra el aire. Si no tienes suficientes recortes para cubrir, un paño de algodón limpio vale. Lo que nunca hagas es taparlo con film transparente pegado a la carne — el jamón necesita respirar un poco y el plástico directo genera humedad, que es lo peor que le puede pasar.

El sitio ideal es un lugar fresco, ventilado, sin sol directo. No lo pongas al lado de la ventana ni al lado del horno. Y en verano, si tu casa pasa de veinticinco o veintiséis grados, plantéate meterlo en la habitación más fresca que tengas. Si quieres profundizar en esto, tengo un post sobre cuánto dura un jamón ibérico donde explico los tiempos según cómo lo guardes.

Un detalle que pocos saben: la primera loncha de cada sesión siempre va a estar un poco más seca y oscura que las de debajo. Es la loncha que ha estado en contacto con el aire desde la última vez que cortaste. Quítala, cómetela tú en plan chef que prueba antes de servir, y empieza a servir a partir de la segunda. Esa diferencia de textura y sabor entre la primera loncha y las de debajo es una buena señal — significa que el interior del jamón está protegido y en buen estado.

Los errores que veo cada semana

Después de muchos jamones cortados — en el secadero, en ferias, en casas de amigos— hay errores que veo tan a menudo que ya me salen solos.

El primero y más grave: cortar con el cuchillo sin filo. Es que parece una broma pero es el error número uno. La gente se compra un cuchillo jamonero, lo usa cinco veces, no lo afila nunca, y a la sexta vez está serruchando el jamón como si fuera un tronco. Un cuchillo sin filo arranca la carne en vez de cortarla. Las lonchas salen gruesas, irregulares, con bordes deshechos. Y encima es más peligroso porque tienes que apretar más y el cuchillo resbala. Afila antes de cada sesión. Siempre.

El segundo: destapar todo el jamón de golpe. Ya lo he dicho pero lo repito porque lo sigo viendo. Limpias el tocino de toda la superficie porque "queda más bonito para la foto" y al día siguiente tienes una pieza reseca con una capa marrón por fuera. Limpia solo lo que vayas a cortar. El resto se queda protegido.

El tercero: cortar demasiado deprisa. Esto no es una carrera. Las prisas con el cuchillo jamonero son lonchas gruesas, cortes irregulares y potencialmente un viaje a urgencias. Pasadas lentas, largas, dejando que el filo trabaje. Si vas con calma, cada loncha sale como tiene que salir.

Y el cuarto, que es el más sutil: no mantener la superficie plana. Ya lo expliqué arriba pero insisto. Si no emparejas la superficie de corte, se te forma un cráter y a partir de ahí todo se descontrola. Las lonchas salen curvadas, de diferentes grosores, imposibles de emplatar bien. Cada pocas lonchas, para un segundo, mira de perfil la zona de corte. ¿Está plana? Sigue. ¿Hay un escalón? Emparéjalo. Es un gesto de diez segundos que te salva la pieza.

Qué hacer cuando llegas al hueso

Todo jamón tiene un final. Y ese final es el hueso. Cuando ya no puedes sacar más lonchas ni tacos de la pieza, te queda un hueso con restos de carne pegados y un montón de posibilidades.

Lo primero: repasa con la puntilla. Siempre quedan trozos de carne escondidos entre los tendones y alrededor de las articulaciones que merecen la pena. Sácalos en taquitos. Van de lujo en un revuelto, en unas croquetas o directamente en un bocadillo.

Lo segundo: el hueso. No lo tires. Por favor. Un hueso de jamón ibérico en un caldo de verduras es algo que te cambia la vida. Lo cueces a fuego lento con unas verduras, un par de horas, y sale un caldo con un color dorado y un sabor que no consigues con ninguna pastilla de caldo ni con nada de lo que vendan en el súper. Tengo un post sobre cómo cortar el hueso del jamón donde explico cómo trocearlo con sierra o con cuchillo para que quepa en la olla.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tiempo se tarda en cortar un jamón ibérico entero?

Depende de para cuánta gente y de tu nivel. Un cortador profesional saca un kilo de lonchas en veinte o veinticinco minutos. En casa, cortando con calma para una cena de diez personas, puedes tardar entre cuarenta minutos y una hora en sacar un kilo. No te agobies con el tiempo. Es mejor ir despacio y sacar buenas lonchas que correr y destrozar la pieza.

¿Puedo cortar jamón ibérico con un cuchillo normal de cocina?

Poder puedes, pero el resultado no tiene nada que ver. Un cuchillo de cocina tiene la hoja rígida y ancha. No se adapta a las texturas del jamón y no puedes sacar lonchas finas. Si no tienes cuchillo jamonero, antes de ponerte a cortar invierte quince euros en uno decente. La diferencia es de noche y día.

¿Es mejor cortar el jamón a cuchillo o comprar loncheado?

Son experiencias distintas. El jamón cortado a cuchillo tiene lonchas irregulares con diferentes grosores y texturas, la grasa se funde diferente, y hay algo ritual en el proceso de cortarlo tú mismo que hace que sepa mejor. El loncheado a máquina es más práctico, más uniforme y no desperdicias nada. Para una cena de cuatro, el loncheado es perfecto. Para una fiesta grande con el jamonero en la mesa, no hay color.

¿Cuántas lonchas salen de un jamón ibérico?

De un jamón de siete a ocho kilos sacas entre dos kilos y dos kilos y medio de carne aprovechable. El rendimiento exacto depende del tamaño del jamón, de su curación y de lo hábil que seas con el cuchillo. Un profesional aprovecha más que un principiante, pero con práctica te vas acercando.

¿Cómo sé si estoy cortando bien el jamón?

Mira las lonchas. Si son finas, se doblan sin romperse y tienen un brillo ligeramente graso en la superficie, vas bien. Si son gruesas, se rompen al cogerlas o tienen bordes deshilachados, necesitas afilar el cuchillo y bajar el ritmo. Otra pista: la superficie de corte. Si está lisa y uniforme, estás cortando bien. Si parece un campo arado, algo falla.


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maxi portes maestro jamonero de vitamina jota

¿Quien escribe este blog?

Hola, soy yo.

Me llamo Maxi Portes y hace algunos años que vivo de hacer jamón.

En este blog comparto cada semana información sobre este mundo tan complejo.

Lo hago por que escribir me ayuda a seguir aprendiendo.

Bueno, ya has llegado al final de la página. Antes de que te vayas quiero decirte algo.

Si tuvieras que quedarte con algo de esta página, creo que debería ser con esto:

Sé que comprar un jamón por internet es un acto de fe, y lo que yo te diga, importa poco. Lo que importa es que recibas el jamón que lo pruebes y te guste.

Además no tengas prisa por comprar un jamón ibérico de este nivel porque es algo que no se hace todos los días y que aunque los que compran aquí repiten (y sus amigos y familiares también) es mejor mirar y comparar que este no tiene porque gustarte a ti.

Creo que es todo.

Te mando un saludo.

Maxi Portes // Hago jamón.

Pd: por último te dejo (si quieres) un regalo.

¿Un regalo? Si, un libro por si quieres saber más sobre este confuso mundo como es el del ibérico.

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